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Los agricultores de todo el mundo pueden ayudar al planeta a alcanzar  un objetivo clave de descarbonización al mezclar rocas volcánicas trituradas en sus campos.

Un nuevo estudio también destaca los trópicos húmedos y cálidos como los lugares más prometedores para esta estrategia de intervención climática.

La investigación publicada por Earth’s Future, proporciona  una de las primeras estimaciones globales de la posible extracción de dióxido de carbono de la aplicación agrícola de basalto de los campos agrícolas de todo el mundo.

Este tipo de intervención climática se denomina meteorización mejorada de rocas.  Cuando se utiliza en paralelo con la reducción de emisiones, puede ayudar a frenar el ritmo del cambio climático.

Esto puede ser una apuesta segura, aun más que otros enfoques de reducción de carbono, según los autores del estudio. «La erosión mejorada de las rocas plantea menos riesgos en comparación con otras intervenciones climáticas» dijo S. Hun Baek, científico climático de la universidad de Yale que dirigió el estudio. «También brinda algunos beneficios clave, como rejuvenecer los suelos agotados y contrarrestar la acidificación de los océanos, que pueden hacerlos más deseables socialmente».

El nuevo estudio explora el potencial de aplicar basalto triturado, una rocade rápido desgaste que se forma a medida que la lava se enfría, en campos agrícolas de todo el mundo y destaca qué regiones puedes descomponer las rocas de manera más eficiente.

Los investigadores utilizaron un nuevo modelo biogeoquímico para simular como la aplicación de basalto triturado en las tierras de cultivo del mundo atraería dióxido de carbono, para probar la sensibilidad de la meteorización mejorada de las rocas al clima y para identificar las áreas donde el método podría ser más efectivo.

El nuevo modelo simuló una meteorización de rocas mejorada en mil sitios agrícolas en todo el mundo bajo dos escenarios de emisiones de 2006 a 2080. Descubrieron que en el periodo de estudio de 75 años , esos sitios agrícolas consumirían 64 gigatoneladas de dióxido de carbono. Extrapolandolo eso a todos los campos agrícolas, que representan la aplicación potencial total  de esta estrategia en el mundo, se podrían secuestrar hasta 217 gigatoneladas de carbono en este periodo de tiempo.

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